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ENTREVISTA A RICARDO AMILS
Las investigaciones de Ricardo Amils se centran en el estudio de la ecología
y la biología de microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones
extremas, algo íntimamente ligado a la Astrobiología, ya que conocer a fondo
la vida en la Tierra es el paso previo a salir a buscarla fuera de nuestro
planeta.
EL PERFIL: Licenciado en Ciencias Químicas y doctor en Ciencias por la
Universidad Autónoma de Barcelona, Ricardo Amils inició su carrera como
investigador asociado en distintos centros y universidades de Estados
Unidos, y desde 1977 está vinculado al Centro de Biología Molecular del
CSIC. En la actualidad es catedrático de Microbiología en la Universidad
Autónoma de Madrid, e investigador asociado al Centro de Astrobiologia de la
NASA. Su campo de trabajo se ha centrado en el estudio de la ecología y la
biología de microorganismos extremófilos, es decir, aquellos que viven en
condiciones ambientales externas.
NI SIQUIERA CONOCEMOS BIEN LA TIERRA
Ricardo Amils, catedrático de Biología Molecular, participó en el ciclo
Genes y Estrellas organizado por el colegio Mayor Santa Isabel.
P:
A la hora de estudiar la posible vida en otros planetas tenemos que contar
siempre para bien y para mal, con que el único planeta con vida que
conocemos es la Tierra.
R: Y no demasiado. En Biología el principal problema es que ni siquiera
conocemos bien nuestro sistema de referencia: la Tierra. No hay que perder
la posibilidad de encontrar algo distinto a lo que tenemos aquí, pero
primero deberíamos conocer muy bien la Tierra, para que se nos puedan
ocurrir mejores ideas. Es muy importante a la hora de diseñar
instrumentación. Mandar equipos al espacio es muy costoso, y debemos diseñar
muy bien los mejores experimentos para lo que ya conocemos.
P:
Muchas veces se discute si los supuestos vestigios de vida extraterrestre
podrían tener un origen inorgánico. ¿Existe una "prueba del algodón" que nos
indique el origen orgánico de una muestra?
R: Cuando algunas sales son reducidas por microorganismos, las estructuras
metálicas cristalinas que producen son distintas a las que se obtienen por
procesos inorgánicos, aunque químicamente tengan idéntica composición. Eso
que ahora parece tan obvio, hace años no lo era. Cuanto mas sepamos sobre
distintos metales, mejor podremos distinguir unas estructuras de otras.
P:
Un defecto que se ha achacado al proyecto SETI es que está muy centrado en
buscar una civilización excesivamente parecida a la nuestra.
R: Es muy fácil ser crítico con SETI ahora. Cuando se empezó no sabíamos
nada de exobiología, quizá ahora podríamos revisar el proyecto. De cualquier
manera han superado un reto tecnológico, han inspirado muchos trabajos y
proyectos, y tienen su espacio. Ése es el tipo de imagen que debe quedarnos
de ese grupo.
P: ¿Cuáles serían las principales aplicaciones tecnológicas de los trabajos
en Astrobiología?
R: Estamos apenas empezando, pero queremos, no sólo responder a preguntas
fundamentales sobre el origen de la vida, sino conocer a fondo los
extremófilos, que tienen mucha aplicación. Cualquier conclusión que sale y
se apoya en nuestro trabajo es interesante. En el Centro de Astrobiología (CAB)
hay empresas trabajando en el diseño y desarrollo de tecnologías tales como
chips de ADN o bacterias ambientales. Nuestro trabajo tiene tambien
importantes implicaciones en otros terrenos, como la biomedicina. Casi todo
lo que conocemos sobre el funcionamiento del intestino por ejemplo, se
desarrolló con motivo de las expediciones a las estaciones espaciales. Lo
más interesante de la Astrobiología es el desarrollo tecnológico per se.
Cuando vino el administrador general de la NASA a la inauguración del CAB
demostró que no son en absoluto conservadores. No se preocupan por la
probabilidad de éxito de los proyectos. Las cosas que se creen imposibles
son un reto interesante, y eso nos obligará a aprender. Para mi fue una
lección de futuro.
P:
La creación del CAB en España supuso un espaldarazo importante al trabajo
científico en España ¿no?
R: Es un orgullo. Se debe sobre todo al trabajo de Juan Pérez Mercader que
España tenga su papel en el mapa de la Astrobiología, que nuestros modelos
sean interesantes para la NASA, que puedan viajar a Marte. Aunque estos
trabajos no tengan la repercusión de las investigaciones biomédicas el hecho
de que España haya dado un pequeño salto en el programa espacial es algo a
tener en cuenta.
Extraída de
HERALDO - Tercer Milenio |